jueves, 4 de julio de 2024

 
 
 

 

BioPro es un ministerio de salud establecido por hermanos cristianos católicos de Venezuela, que actualmente residen en Miami, Florida, Estados Unidos.

 Nuestros productos 100% naturales, artesanales y confiables, primeramente son bendecidos en el altar de nuestra Iglesia Hispana, luego son enviados en barco y distribuidos para combatir la crisis venezolana, mediante la venta solidaria de cremas, pomadas y champús, fabricados con el milagroso poder sanador de Cristo Jesús.

Según la Biblia, Jesucristo escupió en la tierra, hizo barro con su saliva, le untó esa mezcla natural en los ojos a un ciego de nacimiento, y dicho ciego, recuperó completamente la vista en sus ojos, tras tener fe en el poder sanador de Cristo.

El Alquitrán de Hulla y el Ketoconazol, son sustancias naturales de la Tierra, de la misma bendita tierra en la que Cristo escupió y curó a un enfermo Ser Humano, que tuvo la fe cristiana que hoy todos necesitamos, para podernos sanar de cualquier enfermedad dermatológica. 

De hecho, un leproso se le acercó a Jesucristo y de rodillas le dijo "Si quieres, puedes limpiarme" y Cristo tuvo misericordia del leproso, y le respondió "Sí quiero, ahora eres limpio". Y de manera inmediata, desapareció la lepra del hombre y recuperó la salud de todo su cuerpo.

Hermano o hermana, ¿por qué no le pides justo ahora a Jesucristo que si quiere, te limpie de la psoriasis, de la seborrea, de la dermatitis, de las manchas cutáneas y de cualquier otra enfermedad dermatológica? Y si tu oración fue sincera y salió desde lo más profundo de tu corazón, seguro que Jesucristo te limpiará el cuerpo, y vas a recuperar la buena salud y gozarás de una muy buena apariencia personal. 

¿Sabías que Jesucristo es el mejor Médico de la Tierra?

  En realidad, se le conoce como el Gran Médico del Universo ¡El mejor médico de la historia humana! De manera interesante, Jesús nunca estudió medicina en la universidad, pero “sanaba a los que necesitaban ser curados” (Lucas 9:11). Y a diferencia de cualquier otro médico, Jesús nunca tuvo que remitir a algún “paciente” a otro médico, y nunca descubrió que una enfermedad era demasiado difícil de curar. De hecho, sanó “toda enfermedad y toda dolencia” (Mateo 4:23).

En Mateo 8:1-4, Jesús sanó a un leproso. La lepra es una infección terrible, y no tenía tratamiento o cura en el tiempo de Jesús. La gente leprosa tenía que vivir apartada del pueblo ¡Imagina cuán feliz se sintió ese leproso a quien Jesús sanó! Finalmente el nuevo hombre limpio y curado regresó a su pueblo, hogar y familia. En el mismo capítulo leemos que Jesús sanó a un siervo paralítico (versículos 5-13). 

“Paralítico” es una palabra muy dolorosa, ya que hace referencia a una persona que no puede moverse. Si fueras paralítico, no pudieras caminar, correr, jugar, nadar, ni hacer ninguna actividad de movilidad corporal ¡Imagina cuán feliz se sintió ese hombre al recibir sanidad en su cuerpo! 

En una ocasión Jesús también sanó a una mujer con fiebre (versículos 14-15). De seguro sabes que la fiebre no es divertida, y mucho menos en ese lejano tiempo, cuando esa enfermedad era muy peligrosa. Jesús sanó a la mujer en ese mismo momento. Y esa misma noche Jesús sanó a mucha gente más (versículo 16). De hecho, durante Su ministerio, Jesús sanó “a cojos, ciegos, mudos, tullidos, y otros muchos enfermos” (Mateo 15:30).

Sin duda, Jesús sanó a mucha gente debido a Su gran amor por ellos (Mateo 14:14). Pero una razón principal para realizar esas sanidades, fue demostrar que Él realmente era el Hijo de Dios (Mateo 8:17), buscando que las personas tuvieran fe en Él y aceptaran la eterna salvación de sus almas (Juan 20:30-31; Mateo 15:31). Como puedes leer en el Nuevo Testamento, Jesús nunca falló, nunca sanó a medias, y Sus pacientes nunca regresaron debido a una recaída. Por medio de Sus milagros, Jesús demostró que era y es Dios. 

Hoy en día, la Palabra de Dios todavía ofrece sanidad física, mental y espiritual, para el alma de cualquier hombre o mujer, que con un corazón abatido por el pecado, se arrepienta de sus tropiezos, y acepte a Jesucristo como su único y suficiente Salvador personal.

 El equipo cristiano de BioPro, te invita a conocer las saludables y milagrosas proezas de Jesús, leyendo su bendita Palabra, la Santa Biblia. Si decides leerla, usted también descubrirá que ¡Jesucristo es el Gran Médico de la Tierra!

 

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